Por un poco de inociencia me incline hacia ti, dentro de una logica practica, no es dable el cariño dual que se desdobla por medio de la magia de Dionisios y de Hades. Pero a la verdad de mi escencia, es lo unico dable para poder fortalecer mi fulminado espirtu interior. hacia ti me incline porque en tu aura calida me senti seguro, me senti a gusto, senti que por fin, el don de Dionisios pondria la magia necesaria para poder tener la facilidad de dominar el fortisimo y apasionante don conferido por Hades.
Mas aun, cuando ibas por aquel lugar poblado de arboles, tus manos las percibia extrañamente frias, mas tu mirada y tu aura me envolvian en un placer que senti por autentico, por el cual nunca me iba dejar influir por un extraño sentimiento...aquella tonta y parasita sensacion, simplemente por solo tocar tus manos. Habia una escritura estelar, una constelacion extraña que se formo justo cuando andabamos por el centro de este bosque, justo cuando llegamos a una pequeña pileta...donde estaba reluciente una estatua de bronce en honor a Mercurio.
Percibi como un disturbio en la tranquilidad de las aguas que estaban en la pileta; el bronce del cuerpo de Mercurio empezo inusitadamente a vibrar; yo al mirar al cielo, las estrellas que formaban aquella escritura estelar parecian acercarse a mi, a cada momento empezaba a percibir en mis ojos como la luz iba incrementando su brillo, es como si al estar alli, aquella extraña constelacion se posicionara sobre mi cabeza...Mi pequeña musa, sin darme cuenta tomo mis manos, esta vez ya no tenia aquel frio -era solo parte de una equivocada sensacion percibida.
Mi musa me tomo el rostro, me sonrio y simplemente me condujo al lugar que extrañamente antes siempre terminaba enredando todo para no poder llegar. De sus ojos las lagrimas caen suavemente, simplemente tienen el brillo exelso de los diamantes, los vientos trajeron la musica justa, aquella musica traida desde la misma lira de Orfeo. Mi pequeña estrella empezo a silbar las notas mas dulces, notas que se desconocen en las escalas musicales aprendidas por todos los musicos humanos. No habia momento mas magico, Dionisios era simplemente espectador pleno de como su influencia creo el momento perfecto de la magia del amor. Y se puede decir, que simplemente fui feliz, tomando cada momento como unico, no tratando ya de entender el porque de las cosas, ya no deje que lo concreto del mundo pueda si quiera sacarme del ideal absoluto que siento por mi pequeña estrella.
Deje mi lugar paradisiaco, sali despacio sin tratar de desacomodar de su regazo de flores a mi pequeña estrella. Extrañamente senti la necesidad de buscar respuestas a aquel fenomeno estelar, a aquella constelacion que al parecer, tenia como objetivo coronarme -o algo asi. Pero no podia recordar el camino por el cual me llevaba al centro del mismo bosque, era como si ya no sintiera que realmente existiera la pileta, alli donde se posaba Mercurio de bronce. Volvi mi mirada por el camino donde vine, aun podia percibir y ver el lugar al que considero como magia pura, Dionisios es el dios mas bondadoso al brindarme aquella magica y atemporal experiencia.
Pero despues, regreso mi atencion al tratar de descifrar cada detalle de lo acontecido, camino mas y mas, pero es como si siguiera por las afueras del bosque, como si estuviera caminando circularmente. Esto realmente me hizo sentir miedo, volvia a palidecer al temor que me traia el pensar en el desvanecimiento de la magia de Dionisios y la aparicion inusitada del don de Hades, que al no tener algo que lo controle, podria terminar por convertirse en la energia mas negativa y poderosa, podria destrozar no solo mi cuerpo, si no tambien todo lo que me ha llevado a esta oceanica fantasia. Senti una fuerza extraña, que venia desde el mismo cielo, senti como el suelo retumbo...vi como las hojas de los arboles se tornaban secas y caian como lluvia al piso. Las ramas iban quedando desnudas, era impresionante ver aquel espectaculo, ni siquiera el viento pudo hacer su presencia para llevarse aquellas hojas ahora viejas.
Ahora si pude percibir el camino correcto que me conduciria de nuevo al centro del bosque...veia por todos lados, impresionado por aquel poder que hizo aquello con los arboles, en plena primavera. Senti que llegue al centro del bosque, alli me paralice y quede anonadado al no encontrar la pileta, simplemente no habia nada. Un obscuro y atemorizante hoyo pareciera que habia succionado a la pileta. Lo mas extraño vino luego, al ver bronce liquido que se vertia a traves de las paredes del hoyo. Una fuerte corriente de aire salio del hoyo, cai al piso y presencie como ascendia aquella figura que antes estaba en el bronce. Era Mercurio!
Pero ni siquiera pude trabar una conversacion con el, salio muy rapido, volo y simplemente desaparecio. Aturdido, me sente entre las hojas secas, asi senti que a cada momento en estas hojas secas, el placer absoluto se iba desvaneciendo, distante cada vez mas de mi ser. Mi pequeña estrella, te recuerdo a cada momento, y cada momento se transforma en una lagrima, q despues de recorrer mi rostro palido, cae sobre las hojas, una q otra se quiebra al entrar en contacto con la fuerza de la caida de mis lagrimas. Pero entonces, aquel mismo silbido de mi musa, lo escuche nuevamente, levante mi cabeza y vi que entre los arboles desnudos venia mi pequeña estrella. Aunque lo curioso era que a cada momento que se acercaba, la reconocia menos.
Que tortura presenciar aquello, no podria ser el final pense. La noche ya llegaba, se habia pasado como un acto instantaneo todo el dia y la tarde. La musa, puso sus manos en mi rostro, no la pude recordar demasiado, pero si bien que recorde sus manos frias, aquellas que me hizo nacer una extraña sensacion de desconfianza. El ambiente se enrarecio, la mistica que en un lugar de mi recuerdo aun se aferraba, me decia que hubo un momento maravilloso, pero su rostro simplemente ahora no lo recordaba, pero sus manos...sus manos seguian pegadas a mi rostro, cerre los ojos y simplemente me deje al sometimiento al que me habia introducido desde un inicio. Ahora es cuando recien puedo comprender la dualidad de los dones que me fueron conferidos, ahora es cuando se deberian de complementar aquellos dones.
Y esta mujer al cual estoy sometido empezo a sonreir, a abrir los ojos y lanzar un grito intenso, mis fuerzas se iban desvaneciendo, nos rodeo un viento muy intenso...al que al hacerse un gran remolino, levantaba a todas esas hojas secas y quebradas. Invoque a aquella extraña fuerza, la fuerza intensa y mortal del don de Hades, la unica manera de poder quebrar este dilema era dejar fluir en aquella dualidad, los poderes de ambos dioses, de Dionisios y de Hades. Tome las manos de la mujer, ya estaban calidas, pero esa calidez la reconocia perfectamente, simplemente era mia!, se apropiaba de mi escencia vital. Mi amor desperto en ella, la ambicion por poseer algo que penso era el nectar perfecto para subsistir en un mundo donde habia sido maldita a la boca de los dioses.
Su grito se hacia mas intenso, mis fuerzas practicamente me abandonaban, pero no soltaba sus manos. Trate desesperadamente de apartarlas de mi, pero me era imposible, llore como nunca antes lo habia hecho, porque descubri que habia utilizado mal aquellos dones, simplemente los habia tomado para forjarme una ilusion que me haga olvidar cada dolor, cada herida, pero sin haberlas superado, sin haber confrontado esas huellas oscuras de mi pasado. Mi intensidad, aquella que estuvo atascada y que me hizo un ser pusilanime, simplemente salio de mi, se fue con toda naturalidad a aquella mujer.
A lo poco de conciencia que me queda, me senti tendido en el suelo, ya sin tener la presencia de aquella mujer, el viento dejo de soplar y las hojas empezaban a caer sobre mi...aquellas hojas secas, sin vida, frias y quebradas tienen ahora como unico destino cubrirme. Es triste reconocer que lo unico de aliento que me quedaba, lo use para tratar de desgarrar al recuerdo cada hecho sucitado hasta este momento, simplemente sere igual, hasta sentir el dictamen y la caida final de gran martillo.